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no_tocar


Cuantas veces habré oido esta frase en una empresa. Y aún más a menudo si se refiere al departamento de informática, “Si funciona, no lo toques“ se ha convertido en el paradigma del inmovilismo en la pyme. Y la verdad es que el inmovilismo en el ámbito tecnológico se traduce en retraso y pérdida de terreno frente a nuestros competidores.

La introducción de mejoras en los procesos debe ser una constante en la empresa. En el ámbito tecnológico los cambios siempre suponen un riesgo y un factor distorsionante en el proceso productivo. La cuestión es la siguiente, ¿en qué grado mejorará mi empresa con el cambio?

Una vez hemos evaluado los riesgos y beneficios no tenemos que tener miedo a los cambios. Simplemente tendremos que tomar las debidas precauciones por si algo sale mal, tener la opción de volver al punto de partida. La empresa que no ejecuta cambios y mejoras por que todo le funciona bien está entrando en un círculo vicioso peligroso. Y es que lo que hoy me funciona correctamente no significa que dentro de un mes lo siga haciendo.

En un mundo donde no sólo se compite con la empresa de la calle de al lado, sino que competimos con una gran cantidad de empresas. Que yo decida tener una página web o no puede darme una ventaja cualitativa y cuantitativa respecto a mis competidores, por poner un ejemplo. Pero lo mismo pasaría se decide comenzar a trabajar con software como servicio o otros muchos ejemplos.

Si yo inmovilizo mi empresa y no aplico ningún cambio, y lo que es peor, ni siquiera los evalúo, ni me los planteo estoy haciendo que mi empresa pierda terreno cada día frente a sus competidores. Está claro que en épocas de baja actividad todos los cambios que se implementen se notarán menos, para bien o para mal, que en épocas de gran actividad. El problema es que cuando pase la crisis las empresas que no hayan ido introduciendo mejoras en sus sistemas tendrán dos problemas, el primero es que partirán con desventaja respecto a sus competidoras y el segundo es que ya no tendrán tiempo para implementar estos cambios y evaluarlos.

Claro que siempre podremos recurrir a una consultoría o una empresa de reingeniería que nos asesore. El problema es que esto siempre resulta mucho más caro que si has estado evaluando y trabajando para situar a tu empresa en los primeros puestos de la línea de salida.

Foto | Jacob Bøtter

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