
Una de las cuestiones que le interesa a muchas empresas una vez que comienza la aventura de abrir un canal de venta online es encontrar cómo competir con el resto de empresas del sector que ofrecen productos similares. Saber cómo nos diferenciamos de los demás es encontrar el éxito en Internet y es lo más difícil. Por eso muchas empresas huyen de la alternativa de competir por precios en el comercio online.
Porque para ofrecer precios muy competitivos tenemos que reducir los márgenes y esto sólo se puede realizar de dos maneras, que yo conozca. La primera alternativa es vendiendo una mayor cantidad de productos. Si de cada producto me queda un pequeño margen lo que necesitamos conseguir es multiplicar el número de ventas para que salga rentable. Aquí comienza parte del círculo vicioso. No tengo mejores precios porque no vendo muchos productos, no vendo muchos productos porque no tengo buenos precios.





A veces se dan curiosas circunstancias en la vida que son muy contradictorias. Esto es lo que ocurre con las tecnologías de la información la empresa y el comercio electrónico. Durante las jornadas de Empresa en Red celebradas el pasado viernes en Madrid se presentó un estudio realizado con los asistentes a las diversas jornadas. Y el resultado me llama la atención por lo sorprendente de algunas de las conclusiones. Y es que el desencuentro del comercio electrónico y la empresa se hace patente y no acaban de congeniar porque no se ve como un sector estratégico sobre el que apostar.

