
Uno que ya tiene unos años llegó a conocer en algunas empresas y en muchas administraciones públicas el uso de terminales. El terminal era una pantalla con un teclado en los que los usuarios entraban con sus credenciales y accedían a un programa en el que ejecutaban su trabajo. Este sistema fue sustituido por los ordenadores personales en aras de una mayor flexibilidad. Ahora volvemos tener una involución y vemos como muchas empresas vuelven a utilizar terminales aprovechando la rentabilidad de virtualizar puestos de trabajo en la pyme.
En este aspecto la seguridad juega un papel primordial. Un puesto de trabajo virtualizado es más fácil de administrar, más seguro y sobre todo mucho más rápido de restaurar. Todo esto genera para las organizaciones unos ahorros de costes que facilitan la adopción de estos sistemas. Además en muchos casos se reaprovecha el hardware existente en las empresas, haciendo que no sean necesarias grandes inversiones en hardware.






