
Los picoproyectores son un producto que me gustaron mucho en su concepto hace un par de años. Era una opción muy cómoda para proyectar una presentación en casa del cliente para un foro reducido, también por la resolución de pantalla. Claro que entonces llegó Apple, presentó el iPad y esto lo cambió todo y podríamos decir que el tablet mató al picoproyector.
Porque el picoproyector ha tenido poca vida útil. Con un tamaño de pantalla escaso no sirve para presentaciones en grandes salas, o por lo menos si lo queremos hacer bien. Es más para un ámbito más reducido, y en este caso, es más útil una tableta táctil, que podemos manipular sin preocuparnos de si hay mucha claridad o si estamos en exteriores, etc.


