
Los ataques de ingeniería social están basado en explotar la confianza del usuario. En lugar de utilizar técnicas de hacking para hacerse con privilegios para instalar software malicioso, buscan que sean los propios usuarios los que decidan instalar voluntariamente estos programas. Y es que como ya sospechábamos mucho, el lado más débil de la seguridad es el usuario.
En un informe elaborado por la empresa de seguridad informática Check Point nos indica que una de cada dos empresas ha sufrido ataques basados en técnicas de ingeniería social en los últimos dos años, en concreto un 48%. En concreto sufren un ataque al mes más o menos durante este periodo de tiempo. Vamos a ver que buscan estos atacantes y por qué medios tratan de conseguirlo:


