
Cuando decidimos utilizar un tipo de teclado u otro, más allá de la funcionalidad y la estética una cuestión a cuidar es la comodidad. Lo mismo podríamos decir de los ratones. Porque está claro que los periféricos ergonómicos nos ayudan a trabajar mejor. Y se nota cuando pasamos a un equipo que no cumple con estas condiciones.
Dos ejemplos muy claros son los teclados y ratones ultraplanos que últimamente se ven cada vez más. Tienen un diseño muy cuidado, pero yo no los recomendaría para un uso intensivo. La posición de las manos al escribir o el posicionamiento la manejar el ratón no son los más adecuados y a la larga acaban por sobrecargar al trabajador. Para un uso normal, en la empresa no existe problema. Si cambiamos habitualmente de tarea, utilizamos teclado, pasamos a leer o no estamos más de seis horas con las mismas tareas repetitivas.









