
Cuando tenemos un pequeño negocio o somos autónomos es normal que acabemos compartiendo el uso del ordenador tanto a nivel privado como profesional. Pero esto es peligroso, puesto que puede dar lugar a inconvenientes o situaciones incómodas. Por eso cuando hablamos de aplicaciones personales y profesionales, juntas pero no revueltas.
Sobre todo porque la mayoría de los usuarios utilizan accesos directos o se quedan en la barra de herramientas como aplicaciones más usadas, de manera que cuando vamos a realiza alguna presentación o trabajo a casa de algún cliente y estamos mostrando la pantalla podemos verlas. Y no tienen porqué mezclarse aplicaciones que podemos usar para nuestro ocio personal con nuestra vida profesional.





