
La resistencia al cambio es algo consustancial en muchas empresas. Cuesta mucho realizar grandes cambios, cambiar la manera de trabajar establecida, romper las inercias de las empresas. Por eso cuando se habla de migrar de sistema operativo muchas se echan a temblar y tratan de evitarlo o demorarlo lo máximo posible. Además Microsoft no sabe explicar el ROI del cambio a Windows 7, por lo que muchas empresas sólo lo ven como un gasto.
Si Microsoft siempre ha pensado en el mercado de las empresas, tanto como en el mercado de consumo, lo cierto es que con Windows 7 no ha hecho las cosas tan bien como debiera. Ahora mismo para las empresas cambiar a Windows 7 supone un gasto, una inversión que no tiene muy claro que retorno va a tener, de manera que mientras puedan seguir con Windows XP no están dispuestas a cambiar.










