
El mayor desafío al que se enfrenta cualquier usuario cuando se pone delante de un ordenador es aprender a interactuar con él, a manejar su interfaz. Uno de los primeros “peros” que ponemos ante cualquier cambio en el sistema informático, de sistema operativo, de software de gestión, de cualquier cosa en realidad, es la dificultad que van a tener los usuarios para adaptarse a la novedad. Aunque los interfaces han avanzado mucho en poco tiempo, todavía suponen una barrera para muchas personas, barrera puede reducirse en gran medida cuando enfrentamos a esos mismos usuarios con un interfaz táctil bien desarrollado.
Lo táctil es intuitivo, tocar, mover, girar y actuar sobre objetos en una pantalla con los dedos tiene algo de juego y nos resulta natural. Mi hija de tres años me lo demostró al ponerse a manejar las fotos del iPod Touch sin apenas indicaciones, actuar sobre ellas, ir de una a otra, hacerlas grandes o pequeñas era algo… lógico, no tuvo ningún problema. En el mundo de la empresa, aunque somos menos dados a las novedades, quizá sea éste el paso definitivo para integrar de forma indolora la tecnología en nuestros procesos de negocio.

