
Si el otro día hablábamos del arranque instantáneo de los ordenadores y cómo su uso nos podría salvar de más de un apuro hoy vamos a dar algunos consejos para optimizar el tiempo de arranque de tu ordenador. Esta claro que existen una serie de limitaciones que no podemos salvar y como en todas las cosas no podremos convertir un 600 en un Ferrari, pero podremos intentar que dentro de nuestras posibilidades este arranque sea lo más rápido posible.
La clave en este tema está en saber cuánto tiempo puede tardar el arranque en circunstancias normales. Estamos hablando del tiempo que va desde que pulsamos el botón hasta que puedo empezar a trabajar con el equipo. Para tratar de acortar estos tiempos existen dos parámetros que podemos ajustar, tanto de hardware como de sofware para conseguir un tiempo de arranque más rápido. Esta circunstancia es para mí más importante en ordenadores portátiles que en equipos de sobremesa. Recuerdo un portátil que tardaba más o menos cinco minutos en estar operativo y era algo bastante desesperante.



