
El control de los sistemas no puede ser excusa para mermar la productividad. Empresas que quieren tener un control férreo sobre su entorno pero que para ello limitan tanto las opciones de los usuarios que acaban por limitar las posibilidades de trabajo de los propios usuarios y a la vez las alternativas que hoy en día nos ofrece Internet.
Porque este creo que es el gran caballo de batalla para muchas empresas. Más que el coste de la línea de comunicaciones que nos facilite el acceso a Internet, el problema está en los peligros de seguridad que las empresas temen que acechan en la red, además de una cuestión de pérdida de productividad que pueda venir por una distracción del usuario, un uso del acceso a Internet más relacionado con el ocio que con el trabajo.










