
Pongamos el supuesto de que una persona abre su negocio en casa, puede que disponga de un presupuesto apretado (o no) al igual que puede ocurrirle con el espacio para habilitar una oficina, por lo que tendría que “montarse” una oficina improvisada en algún rincón de la sala de estar. Y si no quisiera o pudiese pedir un préstamo, seguramente empezaría con una vieja computadora y un escritorio aún más antiguo.
Este sistema le funcionó por un tiempo, pero al poco tiempo, esta persona se empezó a sentir frustrado, irritado, y quemado. El equipo funcionaba lento y el escritorio estaba todo desorganizado ya que no tenía un sistema de archivo adecuado, así que estaba constantemente perdiendo los papeles. Si este hombre espera que su negocio tenga éxito, tendría que labrarse un espacio de trabajo mucho más eficiente.










