
Hablábamos el otro día de la conveniencia de acudir al reciclaje de equipos electrónicos cuando éstos ya han dejado de funcionar, de las consecuencias de no hacerlo y de las posibilidades de las que disponemos si decidimos ponerlo en práctica. Cuando no hablamos de equipos averiados, si no de sistemas obsoletos, la mejor opción antes que convertirlos en basura es optar por su reutilización, donándolos a cualquiera de los proyectos que diferentes organizaciones de nuestro país están llevando a cabo.
No es una situación extraña en las empresas jubilar equipos que funcionan pero que, bien por actualizaciones que lo requieren o por cualquier otro motivo, se sustituyen por otros nuevos. Puede ser un equipo completo, un monitor, una impresora, lo que sea. Todo este material es un candidato perfecto para la donación.


