
Cada vez son más los fabricantes que al mirar hacia el mercado profesional empiezan a tener en cuenta el diseño en sus productos como un factor más a la hora de hacerlos atractivos para ciertos clientes. En una empresa como Apple esto no es novedoso, su apuesta desde siempre ha sido fuerte en este sentido, pero el caso de Dell es distinto, no ha sido hasta hace poco cuando ha empezado a meter cabeza en este terreno y uno de los máximos exponentes de esta tendencia es su portátil Adamo, competidor directo del Macbook Air de Apple.
Ambos son equipos de gama alta dirigidos a profesionales móviles que necesitan algo más de lo que ofrece un ultraportátil en cuanto a prestaciones pero siguen priorizando la ligereza y el tamaño a la hora de hacer su elección, y que tienen en cuenta algo más, el diseño del producto. Al fin y al cabo, son ordenadores para enseñar, con los que ir a casa del cliente y decir “aquí estoy yo”, el equivalente informático a ponerle un BMW como coche de empresa al comercial.

