
Los cambios son difíciles, pero en ocasiones no nos queda más remedio que afrontarlos. Si se trata de cambiar el sistema de gestión de la información de la empresa, la cosa todavía es más peliaguda. Todos hemos oído historias de migraciones fracasadas, desastres contables, caos de gestión y cosas por el estilo, y lo cierto es que siempre es un proceso que conlleva sus riesgos.
Evidentemente, no es lo mismo cambiar un programa de facturación o contabiliidad sencillo que un ERP, pero todos los casos presentan sus dificultades, y ninguno debe ser tomado a la ligera. La mejor opción, si resulta posible, es la de contratar a un profesional que nos gestione este cambio, pero si no es así, permitidme aportar unas cuantas recomendaciones que podrían ayudar en la tarea.

