
El correo electrónico podemos considerar que ha alcanzado cierta madurez formal, porque además de como un simple medio de comunicación, se están poniendo en marcha iniciativas para dar certeza a la identidad del que envia o recibe el correo o por ejemplo la encriptación del correo electrónico para mantener la privacidad.
El correo es imprescindible y cada vez más, y su capacidad de tener información adjunta hace que el volumen en espacio y el número de correos electrónicos a gestionar en nuestros discos duros cada vez es mayor. Dada su capacidad de contener información legal y la posibilidad de establecer contratos a través de él debemos estar seguros de no perder ninguno y tener facilidad para localizarlos cuando lo necesitemos.
Si un usuario en casa gestiona ya gigabytes de información y miles de correos, en una empresa podemos imaginar que se multiplica exponencialmente, y para intentar solucionar este problema de espacio y organización han surgido diferentes soluciones a nivel de software y hardware.

