
Muchos antivirus tienen la función de mandar a cuarentena los archivos adjuntos que se reciben por correo electrónico que consideran sospechosos. La mayoría de las veces no son dañinos y podemos restaurarlos sin mayores contratiempos, pero en muchos casos los propios usuarios no avisan de que un archivo ha sido enviado a cuarentena, quedando acumulados con el tiempo muchos en este almacén. Si revisamos los archivos en cuarentena tenemos una buena herramienta para evaluar el uso del correo de nuestros usuarios.
Porque cuando revisas qué archivos se han mandado a este almacén, acabas por darte cuenta de por qué muchos usuarios no te pidieron que los restaurases. No se trata de adjuntos que tengan que ver con el trabajo, sino que tienen más que ver con la vida personal de cada uno. El uso personal de la cuenta de correo corporativa nos lleva a que lo mismo nos envían un chiste, que un powerpoint con fotos de mono o un mail de cadena…









