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Un año para el fin del soporte de Windows Xp

El próximo 8 de abril nos quedará un año para el fin del soporte de Windows Xp. Hace tiempo que se ha venido hablando de este tema y todavía Windows Xp mantiene una cuota de mercado significativa, sobre todo en el mundo de la empresa, que en muchas ocasiones no ve la necesidad de cambiar.

Claro que en estos años desde la fecha de los 1.000 días para el fin de Windows XP y han pasado un par de años más, y los equipos que antes estaban viejos pero rendían más o menos bien a base de un buen mantenimiento, hoy en día, si no hemos tocado el hardware han empeorado su rendimiento, ya sea por una cuestión objetiva o subjetiva, al compararlo con algún equipo nuevo que haya por la empresa.

Distintas necesidades según el tamaño de la empresa


En este sentido las necesidades son distintas según el tamaño de la empresa. En las empresas más pequeñas, los equipos se compran cuando el hardware se va agotando, por lo que la renovación de los equipos se produce de forma progresiva. Puede que queda algún equipo con Windows XP, pero si no se ha renovado estará a punto de hacerlo, sólo por caducidad de hardware, desde que dejaron de comercializarse equipos con este sistema operativo.

En las empresas de mayor tamaño se suelen comprar licencias por volumen, lo que implica que la licencia se instala en distintos equipos, independientemente del hardware. Esto significa que el coste de comprar nuevas licencias por volumen de Windows 7 puede suponer un impedimento para su renovación, sobre todo en un momento económico como el actual.

Y hablo de Windows 7 porque asumo que para muchas empresas esta versión es el mal menor, es decir, si por ellas fuera seguirían usando Windows XP, pero si tienen que cambiar, desde luego no van a hacerlo a Windows 8, un sistema demasiado extraño para su uso y Windows 7 supone un transición más cercana a la experiencia conseguida con Windows 7.

Los programas no compatibles, los responsables de la persistencia


Creo que el principal inconveniente para cambiar de sistema lo pueden tener las empresas que tienen adaptado algún programa de gestión para trabajar con Windows XP, como puede ser un ERP o un CRM. En estos casos el cambio supondrá un problema y un desembolso económico adicional.

¿Ocurre algo si pasada la fecha de finalización de soporte seguimos usando Windows Xp? Pues realmente no, el sistema seguirá funcionando como hasta ahora. Por un lado deja de recibir los parches de Microsoft, sobre todo destinados a solucionar problemas de seguridad y puede ser un poco más vulnerable a amenazas externas.

Por otro lado, al descender la cuota de mercado de Windows Xp irá descendiendo hasta ser residual, razón por la cual también dejará de centrar la atención de los ciberdelincuentes. Sobre todo si hacemos un uso adecuado de estos equipo nos deberíamos tener ningún problema en este sentido.

Para muchos Windows Xp ha sido el mejor sistema operativo de la historia de Microsoft. En la empresa está claro que sí, sobre todo porque la empresa ya lo conoce para saber solucionar los problemas que con el tiempo van surgiendo. Y de aquí surge en gran parte la resistencia al cambio que ofrecen muchas organizaciones.

En Tecnología Pyme | Quedan dos años para el final de Windows XP

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