La verdad es que parece mentira que un navegador con más del 70% de la cuota de mercado actualmente pueda tener tantos fallos y tener tan poca atención por parte de Microsoft, pero la realidad es ésta y hacen de Internet Explorer el peor navegador de la historia. Intentaré explicar en que me baso para hacer esta afirmación con la que supongo que mucha gente no estará de acuerdo.
La primera cosa que no me gusta de este navegador es que está tan integrado con el sistema operativo que prácticamente es imposible desinstalarlo. Ya se que esto no es un fallo o una opción del navegador en sí, sino del sistema operativo, pero cuando algo está en una simbiosis tan perfecta con otro no es posible determinar un único culpable. La cuestión es ¿por qué lo utilizamos en nuestra empresa sabiendo que es la peor de las alternativas posibles?
Para tratar de explicarlo haré un símil con un automóvil. Cualquier marca de coches integra un equipo de sonido. Antes, era algo que tu podías cambiar fácilmente, pero hoy en día los equipos de sonido vienen tan integrados en los diseños del salpicadero del automóvil que se hace complicado cambiarlo. ¿Es la mejor de las opciones? Está claro que no, ya que no es la especialidad de la empresa y simplemente colaboran con otros para que lo fabriquen e integrarlo en sus modelos.
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