
Cuando estamos trabajando en una tarea, concentrado y tratando de acabar el trabajo pronto y bien lo más recomendable es evitar la distracciones. Una de las cosas que más pueden distraerme, en mi caso, es la activación de notificaciones de todo tipo que saltan al escritorio. Correo electrónico, redes sociales, avisos del calendario, etc. Necesitamos eliminar las notificaciones para ser más productivos.
Y es que la notificación en sí, ese pequeño aviso que nos llega al escritorio de nuestro equipo tiene algo de urgencia. En mi caso es inevitable echar un vistazo rápido al asunto del correo, o al número de mensajes que tengo sin leer en la red social que tengo abierta en ese momento. Y todo esto hace que al final parezca que estos avisos son más importantes que la tarea que estamos realizando justo en ese momento.
Lo cierto es que las notificaciones me ayudan a mantener el ritmo de trabajo cuando no estoy haciendo una tarea prioritaria. Me dan una visión global del trabajo que tengo pendiente, o de los correos que debemos contestar, pero que distraen la atención es indudable. Y cada vez son más las aplicaciones que las incluyen, desde reproductores de música hasta redes sociales.
Pero también crean una sensación de estrés puesto que parece que el trabajo que tenemos pendiente es mucho mayor de lo que realmente tenemos. Sobre todo si somos de los que recibimos muchos correos electrónicos o estamos suscritos a las novedades de muchas páginas o sectores. Es mejor tener claras las prioridades de las tareas para no distraernos de lo importante con lo aleatorio.
También es cierto que dependiendo del tipo de notificaciones que nos salten estas serán más o menos efectivas. Por ejemplo, nunca habilitaría aquellas que sólo nos dan mensajes del tipo “tiene un correo sin leer, desea leerlo ahora”. La notificación que no molesta e informa es la más adecuada para recordarnos que tenemos algo pendiente y nos permite valorar la importancia de la misma, mostrando algo de información, como el asunto del correo, por ejemplo.
Por eso lo mejor es limitar el número de aplicaciones a las que permitimos que nos muestren notificaciones en el escritorio de nuestro equipo. Dejemos las notificaciones para las cuestiones importantes y si es posible las desactivamos o apagamos la aplicación que nos las envía cuando realizamos una tarea importante. Acabaremos antes dicha tarea y luego podremos atender mejor dichos avisos.
En Tecnología Pyme | No necesitamos el correo electrónico siempre abierto

Comentarios
Un artículo publicado recientemente señalaba que el empleado de oficina medio se ve interrumpido por un email, un mensaje de texto, una llamada telefónica, o algo por el estilo, una vez cada tres minutos. Normalmente, al teléfono del despacho es un medio de distracción ya que muchas veces llaman supervisores y compañeros de trabajo, pero es habitual que se reciban, también, es muy común recibir una que otra llamada al móvil. No es que quiera justificarme ni buscar excusas, pero es que si aparte de trabajador, se es madre (o padre), es difícil desconectar de esa otra parte de tu vida. Por sistema, procuro estar lo más concentrada posible en lo que hago y pues de producir para la empresa pero también soy consciente de que hay factores externos a los cuales también hay que prestar atención.
Estoy de acuerdo contigo. No podemos desconectar en el trabajo del resto de nuestra vida, somos personas antes que trabajadores.
A mi lo que me gustaría desactivar, son las llamadas del jefe, pero me temo que eso de momento, no va a poder ser.
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