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Dime que equipos tienes y te diré que productividad vas a conseguir en tu empresa


En las empresas, cuando se renuevan los equipos y se adquieren nuevos se suelen dar dos tendencias. Unas compran equipos con el mínimo necesario para que funcionen, por lo general comparando con lo que ya tenían, y otras buscan equipos que mejoren lo que tenían y conseguir trabajar bien en los próximos cuatro o cinco años. En ambos casos suele estar relacionada con la estima de productividad que esperan obtener del personal que ocupa dichos puestos.

En empresas donde el puesto de trabajo no estaba relacionada con la productividad, los equipos que se adquirían, aun siendo nuevos, estaban muy limitados en su capacidad. Están pensados para trabajar con aplicaciones ligeras, correo electrónico y poco más. Aunque a veces tienen que utilizar aplicaciones ofimáticas, que se tarda bastante en poner en marcha, abrir documentos complejos, etc.

Lo peor de estos casos es que los equipos nuevos, que cumplen con los mínimos que exige el sistema operativo, a poco que éste no esté perfectamente optimizado y teniendo en cuenta que lo sobrecargamos con antivirus y un par de programas o servicios comienza a volverse poco a poco más lento. Por eso debemos tenerlo muy pulido y optimizado al máximo ya que con un poco de degradación que sufra los tiempos de arranque, tanto de sistema como de aplicaciones pueden resultar excesivos.

La otra tendencia en las empresas son equipos que están pensados para trabajar de forma más o menos ágil, que exceden los requisitos mínimos del sistema y funcionarán de forma correcta durante cuatro o cinco años. A partir de aquí su vida útil se puede alargar más en el tiempo, dependiendo de las necesidades de la empresa.

Todo esto depende siempre de las aplicaciones con las que trabaja la empresa y su consumo de recursos. La otra cuestión es la productividad que queremos conseguir. En mi vida profesional he trabajado con ambos tipos de equipos. Los primeros, equipos cortos de recursos, siempre han ido asociados a puestos de trabajo donde la productividad no era un requisito.

Sin embargo, cuando el volumen de trabajo era grande, había mucho trabajo que hacer por cada uno de los puestos, se necesitaba agilidad y rapidez de respuesta en las herramientas para que el trabajo saliera adelante. En ambos casos, se invierte según lo que se va a generar. Así que esta cuestión es la que cada empresa debe evaluar a la hora de renovar sus equipos.

En Tecnología Pyme | Renovación de equipos: Retos tecnológicos de la empresa en 2013

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