
Normalmente la rutina diaria de trabajo supone en muchos casos malgastar las horas más productivas del día con tareas secundarias. Una rutina habitual es llegar a la oficina, encender el ordenador e iniciar sesión, ir a por un café mientras carga, abrir el correo electrónico y ver las novedades. Y muchas veces aquí nos quedamos atrapados.
Si además tenemos alguna reunión se nos ha pasado parte de la mañana en organización y no hemos hecho nada productivo. No digo que la gestión y organización no sea importante, que lo son. Sin embargo podemos realizarlas en otras horas del día que no sean aquellas en las que estamos más lúcidos y nuestra capacidad de concentrarnos es más alta y podemos sacar más trabajo adelante.










